Amor de 2 minutos By Annie

Se preguntarán cómo es posible que un amor dure dos minutos y nada más ? Como es posible enamorarse y luego olvidarse al instante!

Pues es algo que me pasó una vez, quizás más, pero de esta es la que más acuerdo! Y no se me ha salido de la mente desde entonces.

No suelo fijarme en hombres mayores, no me gustan para nada. Soy la típica chica que siempre anda con niños de la misma edad, porque la última vez que estuve con uno 7 años mayor que yo, me aburrí demasiado, aún sabiendo que era , quizás , uno de esos hombres buenos y perfectos que aman sin esperar nada a cambio.

No suelo fijarme en hombres mayores, de esos de 30 para arriba – aunque tengo una excepción además de esta, que luego les contaré -. No me suelen encantar, hasta aquel día en el que uno sí lo logró!

Salía del gimnasio a eso de las 7:30 con mi peor pinta, pueden imaginar mi cara brillante, estaba muy cansada, con sudor en todo el cuerpo, el maquillaje de los ojos regado y una cola de caballo altísima y húmeda, es lo único que se puede esperar después de 2 horas entrenando y también lo más decente que se puede estar; aún sabiendo que a mi gimnasio va más o menos media ciudad, en especial los bombones futbolistas que entrenan en el piso de arriba del gym, ellos suben y bajan  una y otra vez – debo admitir que mi debilidad por los futbolistas es grandesita -.

Resulta que undí el botón del ascensor para dirigirme hasta mi carro – atención: el ascensor conecta las canchas con el gym – y entonces la puerta se abrió, yo no esperaba nada, nunca lo hago, solo entro y voy directo al carro, no quiero cruzarme con nadie en este estado en embriaguez de fatiga, donde mis ojos no expresan ni medio sentimiento, más que ganas de dormir y comer mucho.

Entre cabizbaja mirando mis notificaciones de Instagram y con música a todo volumen, el mundo no me importaba para nada, hasta que vi unos zapatos Nike bastante bonitos – soy gran fan  de los zapatos , siempre me llaman la atención , me gusta ver quién los lleva puestos – continúe subiendo y vi unas piernas fuertes, bien trabajadas, con unos skinny jeans ajustados y  medio rotitos, entonces… más curiosidad me dio; continue subiendo lentamente y mis ojos voltearon a la derecha, tenía un reloj en la muñeca, de esos que son súper finos, grandes y poderosos y en la otra llevaba unas llaves de un Audi.  Su brazo estaba cubierto por tatuajes y entonces se me erizaron los pelitos – otra de mis debilidades son los tatuajes, no pude con la curiosidad -. Mis ojos continuaban subiendo y mi corazón latía más rápido, noté su camisa Lacoste blanca , blanca que brillaba y sus pectorales eran bien formaditos, pero aun no me sentía capaz de verlo a la cara, a los ojos, en realidad, no me sentía capaz de verlo, yo estaba para nada presentable y ese hombre hasta donde había logrado ver lucía perfecto.

Me limite a quedarme quieta contra la esquina del ascensor, deseando que bajara rápidamente, tenía demasiada pena  con semejante hombre frente a mi y yo con una pinta con la que nunca desearía ser vista. Pero no pude evitar seguir viendo quien era el… Así que continué subiendo la cabeza disimuladamente, mientras mi dedo bajaba la música de volumen, recordé lo duro que sonaba y entonces  sentí un poco de vergüenza.  Automáticamente le di Stop,  pues pensé “Probablemente me debería despedir al salir del ascensor y no quiero gritar por no escuchar el tono de mi voz”. Sin embargo, solo seguí subiendo, imaginando mis ojos con lápiz negro, pareciendo un mapache y con mi frente brillante.

Se me bajo todo! Se me hizo un nudo en el estómago, estaba básicamente petrificada y creo que era demasiado evidente que me sentía brutalmente atraída por el. En ese instante, en cuestión de segundos le escribí a mi mejor amiga de manera fugaz todo lo que sucedía. Ella respondió con una risa burlona y yo solo pensaba “Trágame tierra”. En efecto, era un hombre mayor, de unos 36-37 años, no tenía idea quien era, pero sabía que jugaba futbol o algo tenía que ver con las canchas, podría ser hasta el dueño. Yo no sabía que hacer, el se limitó a mirarme directo a los ojos, mientras yo no sabía si mirar mi celular, al techo o ser valiente y mirarlo a el. El sabía quien era, que poder tenía y obviamente notó mis nervios sin más. Me sonrió y sus dientes eran tan blancos, era castaño con unas cuantas canas por ahi, barbado y más alto que yo.

Me enamoré en un segundo de el y nos vi andando por el mundo juntos, el problema es que me llevaba muchos más años y era evidente. Me enamoré, le sonreí tímidamente, me imaginé como preguntaba por mi número o quizás algo más atrevido como invitarme a comer otro día y que nos encontráramos en el gym. Me enamoré de un hombre mucho mayor que yo, pero se abrió la puerta del ascensor y al despedirme, todo se desvaneció.

 

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