Cruzamos la mirada By Annie

Cuando cruzamos la mirada la noche se puso interesante…

Buenos días amor amor,

Yo se que a todas nos ha pasado – unas  mil veces –  que nos enamoramos con una sola mirada, de esas que pasan los días y no se borran, no se borran, no se desaparecen, mucho menos cuando existe una expectativa de por medio que te da vueltas en la cabeza, mientras piensas que podría suceder, porque aún nada emocionante pasa.

Que extraña es la ambigüedad de amar/odiar el amor, un sentimiento que nos destruye pero que finalmente es el combustible del diario vivir, tantas hormonas liberadas que dan energía y ganas de hacer todo, felicidad eterna, locura y éxtasis de una serie de sentimientos que se desprenden al rededor de el.

Una sola mirada puede transmitir una infinidad de sentimientos, desplegados en pensamientos y suposiciones! Una sola mirada te puede poner a soñar todo el día.

Aquí va mi historia.

Me he dado cuenta que cuando un niño se acerca a hablarme, me dice algo sobre mis ojos siempre! Tanto, que un día uno de estos personajes me puso de apodo “ojitos” y no hacía si no decirme: “Qué tenés en esos ojos que me matás”, mientras yo solo reía y no le decía nada (eran pestañas postizas, de pronto eso le llamo la atención lol ). Entonces comencé a usar esto como arma letal, a potenciar mi cualidad de “mirar de cierta manera” para llamar la atención de ciertos bombonsitos y de hecho  así fue como conocí a mi ex, a punta de miraditas en corredores de la u.

Estábamos en una fiesta mis amigas y yo, de repente el se subió a tarima y comenzó a cantar, su voz era ,sorpresivamente, MUY LINDA para cantar en vivo y mientras el 99% de las niñas de la fiesta cantaban y gritaban como locas a todo pulmón, extasiadas de ver tremendo bombón parado ahí, yo me limitaba a mirarlo fijo y a ratos sonreír. Nuestras miradas se cruzaron un par de veces, algo emocionante, porque sentí como una cosa electrizante en el corazón y no de esas cosas de momento que se desaparecen y ya, si no como un corto circuito en mi interior. El solo desapareció entre la multitud, no volví a verlo y en medio de la noche lo olvidé.

Seis días después tuve la oportunidad de volverlo a ver, más cerca, más privado, en un circulo más pequeño. Se subió a tarima, cantó y nuestras miradas no se cruzaron. Se buscaban intencionalmente, el buscaba la mía y yo la de el. Esto si que me emocionó más de lo normal, porque notaba que no estaba loca o simplemente fantaseando, mis amigas lo notaron, yo lo noté, el lo notó, sus amigos lo notaron. Se esfumó entre la gente una vez más, mientras nosotras solo festejábamos con confetti y luces de colores, bailando y saltando. De repente el apareció de la nada de nuevo, pasó un rato con nosotras y al despedirse, se tomó el tiempo de acercarme a el suavemente  y darme un besito en la mejilla. Fue uno de esos besitos con una carga eléctrica loca, que te quedan sonando en la mente, de esos con los que te das cuenta, que detrás del simple beso, había algo más, algo como… un interés especial.

Se desapareció una vez más entre la multitud, quedándose entre mis pensamientos. No se si sabía controlar demasiado la situación o en verdad el estaba tan descontrolado como yo. De repente se me acerca un extraño a pedir mi número, lo miré extrañada y luego me confirma que no era exactamente para el, si no para alguien más… Quien yo me imaginaba. Solo sentí emoción y muchísima expectativa de que podría suceder. Extasiada por el sentimiento que hacía mucho tiempo no sentía, me fui del lugar a la espera de un mensaje inesperado. Hice especulaciones del día y la hora de posible llegada del mensaje. Podría ser al siguiente día, pues hoy ya estaba muy cansado como para iniciar una conversación con una extraña, podría ser el fin de semana, pues lo vería una vez más en la noche en una fiesta… podría ser al medio día o una vez despertara para sorprenderme. Pero el mensaje no llegaba, yo solo miraba mi celular sin más que hacer.

Llegó el fin de semana y espere el momento preciso, la hora exacta para cruzarnos una vez más. Me notó enseguida, compartió una risita nerviosa con los suyos, yo hice lo mismo, además de mirarlo todo el rato, mirarlo y mirarlo y mirarlo. Sé que alguna frase de sus canciones tenía que ser para mi, por su forma de mirarme desde arriba. Incluso, una niña a mi lado me preguntó si era mi novio! Porque me miraba sin parar, yo me limité a responder y solo reí nerviosa.

Una vez más se perdió entre la multitud y no supe más. Esperé el mensaje  que tanto deseaba, nunca llegó, pero sigo a la espera de que quizás algún día me sorprenda cuando menos me lo espere.

1 Comments

  1. Me encantó

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