Porque son importantes las “tragas malucas” By Lennie

“Traga maluca” una expresión muy común en Colombia, utilizada para hacer referencia a cuando nos gusta alguien locamente pero que en el fondo sabemos que no va a poder pasar. No las llamamos tragas malucas por nada, para ser muy sincera el término maluco se queda corto. En mi caso al menos esa traga maluca sube a otro nivel y por más que a veces la disfrute, termino sufriendo más de lo que la disfruto. Ahora, por más horrible que sea que nos guste alguien que no nos corresponde, estas “tragas” son necesarias en nuestras vidas ya que de ellas aprendemos lecciones que el novio perfecto no nos va a enseñar.

Lo primero que aprendí de esta experiencia es a no dar más de lo que voy a recibir. Yo soy una persona 100% entregada y cuando alguien me gusta, me gusta en serio y estoy dispuesta a hacer lo que sea para conquistarlo. A veces pensamos que la persistencia es importante, pero en este caso es mejor saber cuando dejarlo ir. Si sigues intentando la otra persona se puede sentir abrumada y si antes las posibilidades eran mínimas ahora si que son inexistentes. Entonces ahora si recibo el mínimo pues yo voy a dar el mínimo también, porque todos merecemos una persona que nos trate igual o mejor de como nosotros la tratamos.

Aprendí que no siempre la emoción está en la persecución. Yo soy esa persona que disfruto aquella etapa del “tal vez”. Cuando leo cada gesto e interpreto cada interacción que tengo con esa otra persona. Pero esta etapa es en la que uno tiende a angustiarse más. Si no me habla un día automáticamente me odia, si está hablando con otra niña se muere por ella y si me pica el ojo, o me dice que si quiere salir conmigo pues debe ser porque se muere por mí. Cuando la verdad la mitad de estas cosas solo están en nuestra cabeza y aquella persona simplemente es amable, le caemos bien o no sabe que existimos. Yo tiendo a aburrirme cuando las cosas se consolidan porque ahora lo que ves es lo que tienes y no hay cabida para más. Pero antes lo bonito de las relaciones es eso, la seguridad que nos brindan. Llega un punto en el que tenemos que madurar y conformarnos con la persona que tenemos, si nos escogió y nosotros a ella pues no la debemos dejar ir o simplemente decir “me aburrí adiós.”. No debemos ser conformistas pero es mil veces mejor estar seguros de lo que la otra persona siente a hacer especulaciones y hacer películas en nuestra cabeza que pueden o no estar muy lejos de la realidad.

Confía en tu intuición. Por regla general son esta clase de caprichos los que son platónicos y sabes que no van a pasar. Si alguien te dice “es diferente contigo.” pero tu sientes que es igual pues lo más probable es que sea así. O si invitas a aquella persona a salir y ella te dice “yo te aviso” o “recuérdame más tarde”. Lo más probable es que tu sientas que eso no va a suceder, yo te aviso usualmente es sinónimo de “me da miedo ofenderte diciéndote que no entonces voy a dejar las cosas en standby” cuando a la larga preferirías un “no” a estar en la constante batalla de “¿Será que le recuerdo? porque me dijo que si quería pero no me ha dicho nada.” Si tu sexto sentido da alarma, hazle caso y deja las cosas como están, esa persona no vale la pena.

Si sufres más de lo que disfrutas la experiencia algo anda mal. A mi me gusta que haya química, que una persona me haga sentir mil emociones contradictorias a la vez. Me parece adictivo y por eso sigo peleando una batalla que sé que no voy a ganar. No estamos para sufrir por nadie, y si una persona te hace sentir más rabia y tristeza que alegría pues definitivamente no es la persona indicada.

Aprendí a darme cuenta cuando alguien juega conmigo o cuando alguien va en serio. Si esa persona te dice una cosa y luego hace otra. Si te ilusiona para luego hacerte sentir mal no es una persona que quieras en tu vida. Puede que no lo haga de gusto, a veces nosotros mismos disfrutamos de la atención de los demás pero a veces sabemos cuando es inconsciente y cuando aquella persona verdaderamente sabe lo que hace. A nadie le gusta sentirse utilizado, me ha pasado más de una vez y me cuesta aceptarlo, me duele. Pero entre más rápido te des cuenta menos va a doler.

Mi conclusión de todo esto básicamente es, vale la pena intentar las cosas cuando te gusta una persona. Pero si ves o sientes que algo no está bien, no importa si el aire es eléctrico cuando sus miradas cruzan, si te hace sentir de todo, si no estás segura de que va a suceder no pierdas más el tiempo. A nadie le gusta ser el entretenimiento de otro. De estas tragas aprendemos a apreciar lo que tenemos, sabemos qué buscamos y cómo debemos tratar a las demás personas y como nos gustaría que nos traten a nosotros. Entonces disfrutemos estos caprichos pero tengamos claro que no son más que eso.

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