Saliendo con el asesor presidencial By Lennie

Todas hemos pasado por un niño así más de una vez, estos son la clase de hombres que nos enloquecen con sus ganas de devorarse el mundo, su ambición y su madurez nos atraen de manera magnética. Ellos tienen algo que nos fascina y por alguna razón nos cuesta desprendernos de ellos. En lo personal, yo ya tengo doctorado en esta clase de niños, porque tienen un no sé qué que me vuelve loca.

Este último año y medio he tenido algo por hombres un poco mayores que yo, que apenas están comenzando a abrirse campo en el mundo laboral. Ellos están llenos de sueños, quieren ser grandes y son esas ganas de superarse, las que hacen que para mí sean fascinantes. En papel se oyen muy perfectos ¿cierto? Pero la realidad es otra. Ojo, no quiero decir que todos sean como lo que voy a describir a continuación, pero una vez entremos en materia, van a entender a qué me estoy refiriendo.

Cuando yo empecé a salir con este niño, yo no lo veía como niño, sino como hombre. Pero vaya sorpresa la que me iba a llevar. Las cosas empezaron súper bien, las conversaciones eran fluidas, me hacía reír, me contaba sus proyectos y preguntaba por los míos. En fin, era algo soñado. Nos vimos un par de veces las cuales fueron muy buenas, teníamos cosas en común y a mí me empezaba a gustar cada vez más, y él lo notaba. Ese fue el principio del fin, ya que ahora hablábamos menos y ya no nos veíamos, porque siempre estaba ocupado. La mitad más una de las veces que decía que tenía reunión, que no podía porque le había surgido algo, eran mentira. No era más que una simple excusa para zafarse, y aunque si bien era simple, era muy efectiva, ya que yo nunca me atrevía a cuestionarlo porque cabía la posibilidad de que fuera verdad.Yo no quería sonar como una intensa, entonces lo dejaba ir.

 Llegué al punto de quiebre, él me hablaba,  solo para que yo le siguiera rogando y él luego el pudiera hacerme el desplante. Me decía que sí quería salir conmigo, pero la que tenía que insistir era yo y cuando me decía que si y cinco minutos antes me decía que no, porque su muy ocupada agenda no lo dejaba. Fue ahí cuando empecé a tomar distancia y cuando él se dio cuenta que yo ya no estaba dispuesta a rogar más, entonces comenzó el tira y afloja. Me volvía a buscar y cuando yo pensaba que esta vez iba a ser distinto , volvía con el mismo cuento de que no tenía tiempo para nada  más que no fuera su trabajo. Honestamente me costó mucho sacarlo, porque no solo me volvía loca, porque era todo lo que yo buscaba en alguien, sino porque yo sentía que debía aguantarme todo porque era un hombre ya hecho y derecho, el cual estaba concentrado en su trabajo y era normal que me tratara así. Es un pensamiento masoquista,pero yo sé que muchas de ustedes lo han sentido también.

 Aunque si bien los asesores presidenciales no son más que niños jugando a ser grandes, algo bueno nos enseñan y es a valorarnos. Niñas , todas nosotras somos especiales y hay alguien allí fuera esperando a descubrir todo lo bonito que tenemos para ofrecer. Por más que el niño con el que estén saliendo sea sacado de una película, si él no saca tiempo para ustedes,  es porque verdaderamente no las valora ni las respeta. No estamos para que jueguen con nosotras. Lo último que podemos hacer es creer que porque encontramos al “niño perfecto” debemos aguantarnos desplantes y groserías. Entonces si él está muy ocupado para ustedes, ustedes van a estar muy ocupadas para él. Ocupadas siendo espectaculares y viviendo como quieren vivir y les juro que algún día ese hombre perfecto va a llegar y va a ser capaz de darse cuenta de  lo mucho que cada una de ustedes vale.

1 Comments

  1. Es bueno saber que no eres la única que pasó por eso. Ame este post ?

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