Una taza de té y una cobija para un corazón roto. By Gogo

Sentado en mi escritorio y viendo por la ventana como las luces en las montañas titilaban mientras la leve música que tenia de fondo invadían mis oídos, pensaba el porqué de las cosas que me ocurrían. Hacía un par de semanas había conocido a alguien, no precisamente cara a cara pero ese alguien empezaba a ser muy especial para mí; Un follow en instagram que con el pasar de las horas fue correspondido por esa persona, fue la primera razón para que mis ojos fueran iluminados por un resplandor de felicidad, sin embargo, ahí no fue donde comenzó todo, quise darle un pequeño espacio para que no notara mis excesivas ganas de hablarle, deje que pasaran algunos días y luego de no contenerme más me anime a hacerlo, le hablé, pasaron no más de 5 minutos para que llegara su respuesta, fue muy cordial para lo que creía que seria, la conversación fue bastante fluida en ese día, aunque los lapsos de tiempo en los que contestaba eran bastantes largos , pero era lo mejor que me había podido pasar en semanas.

Pasados varios días nuestra confianza fluía de manera muy rápida, hablábamos sobre temas de los cuales no estaba acostumbrado a hablar con nadie, cada vez se tornaba más interesante para mí, sentía esa pequeña conexión que no me había hecho sentir alguien en mucho tiempo y creí que funcionaria, llegamos a acordar vernos, no podía tener un momento más feliz, creí que todo podría salir bien, que hablaríamos y que lo seguiríamos haciendo y que todo saldría muy bien.

Días después mi último mensaje no fue respondido, esperé horas por una respuesta que al final no llego, no me rendí y continúe enviándole algunos otros mensajes, seguían pasando las horas y solo veía el ‘’online´´ debajo de su nombre al entrar a la conversación, crei que poner alguna frase en mi instahistory seria la solución, pero solo recibí a cambio la decepción de de darme cuenta que la había visto y no hubo respuesta alguna, no hice más que esperar una respuesta.

Llegado el día en que habíamos acordado vernos aun seguía sin llegar ese mensaje tan esperado para mí, le envié un último mensaje y seguía sin respuesta alguna; esa noche yo tenía que ir a una fiesta la cual estaba planeada para una persona muy especial para mí por su cumpleaños; casi listo y ya casi para salir me percate de que había una historia suya en instagram indicando que estaría en el mismo lugar al que yo iba, mi cuerpo se lleno de pánico, y mis nervios subieron como un globo lleno de helio que suelta un niño en el aire, sin embargo salí.

Al llegar quise hacerle saber que estaba allí y colgué algo a instagram que indicaba que yo había llegado al mismo lugar en el cual se encontraba, publicación que luego de unas hora tuvo respuesta, pero debido a que había tomado algunas copas de más hice totalmente caso omiso a ese mensaje pero con lo que no conté es que cuando menos creí empuje a alguien y al volverme a pedirle disculpas, ahí estaba, en frente mío, mis ojos se quedaron como mi cuerpo, perplejos, no podía moverme, la mirada que seguramente tenía en ese momento mezclaba el horror, los nervios, la confusión, con esa mirada que se le da a la luna por la noches, esa mirada hermosa que se pierde en los miles de kilómetros de distancia; No fui capaz de hablarle, decidí irme de inmediato, sin que esa persona se percatara de que yo estuve ahí, de que mis manos tocaron su cuerpo y que mi inconsciente me pedía a gritos que le hablara.

En camino a mi casa, mientras iba a en el carro, mi mirada desubicada que salía por la ventana avisaba que mi imaginación estaba volando, y que pensaba miles de cosas que pudieron haber pasado y miles de cosas que pude haber hecho de haberme quedado y tan solo decirle un ‘’Hola’’, sin embargo al llegar a mi casa solo caí tumbado en mi cama, mientras todo daba vueltas hasta por fin quedarme dormido, al día siguiente sentí que debía contarle lo que había pasado, pero esta vez para gran sorpresa mía respondió, me pedía explicarle el porqué de no haberle hablado, pero la rabia de que no respondiese ninguno de los mensajes anteriores, o de que solono me diese la explicación del porque me había dejado de hablar no me dejaban pensar bien.

Seguimos hablando y me dio una explicación del porque lo anterior, explicación que logro excusar todo y seguir adelante; las cosas transcurría como si nada de lo anterior hubiese pasado, y por segunda vez acordamos una salida en la cual pudiésemos hablar, conocernos y remediar todo lo que había pasado, me sincere, le dije lo mucho que me gustaba y las intenciones que tenia, recibiendo una respuesta bastante similar de su parte.

Finalmente llega el día, el día en que por fin creo que nos vamos a conocer, que hablaremos, que nos diremos uno al otro todo lo que hemos dicho por un medio virtual y como una copia barata del pasado, dejé de recibir respuesta alguna de su parte, y aquí estoy como un tonto, usando mi decepción para escribir algo que quizás tenga un final estúpido, pero nuevamente me dejo solo, plantado, sin respuesta, sin ninguna excusa, sin un maldito mensaje.

Algunas veces nos quedamos esperando mucho de personas que no dan nada por nosotros, sentimos, reímos, pensamos, soñamos y damos nuestro cariño por una pequeña puñalada de decepción y dolor a cambio, pero esta es la vida, la ironía del querer y no ser querido.

 

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