Un poquito de encaje By Lennie

Levantarme en las mañanas, caminar a mi closet y escoger qué me voy a poner es de las cosas que más disfruto en el día. Para muchas personas que conozco escoger qué se van a poner siempre es un trabajo difícil o aburrido pero yo soy de esas personas que le encanta. Escoger la ropa del día a día es como cambiarse de piel, es la oportunidad de resaltar ciertas cosas de nuestra personalidad y de nuestro cuerpo que nos gustan. Pero bueno, la base de todo buen outfit es la ropa interior…si me leyeron bien, la ropa interior.

Hasta hace muy poco nunca me consideré una persona sexy. Pensaba que la ropa interior que uno ve en las pasarelas de Victoria Secret y en Tumblr era para mujeres perfectas, con cuerpo divino, personalidad encantadora y el novio perfecto. Un día me acuerdo que fue mi mamá la que me dijo “Si un hombre le quita la ropa y usted con eso tan feo la deja.” Me acuerdo que fuimos a comprar dos tops de encaje muy lindos y ese fue el principio de mi obsesión por la lencería. Poco a poco fui conociendo marcas locales que tienen los bralettes más divinos del mundo, y empecé a comprar no por necesidad sino por gusto.

 Al día de hoy siempre procuro que se vea un poco – o mucho – el top o bralette que estoy usando. Me parece que le da un toque de feminidad a todo el outfit pero más allá de todo eso me hace sentir sexy y segura de mi misma. Es impresionante lo mucho que una prenda puede hacer por una persona. Para algunas puede ser una camisa o un vestido lo que las hace sentir lindas y listas para dominar el mundo. Para mí es un conjunto bonito de Ellipse o de Soul lo que me hace sentir que puedo lidiar con cualquier cosa que el día me tenga preparado.

 Son muchas las presiones que como mujeres tenemos que lidiar. Siempre tenemos esa presión social de vernos bien, ser educadas, complacientes y delicadas. Tenemos que mantener una apariencia la cual a veces no se acerca a lo que realmente somos. Suena un poco contradictorio decir que mi manera de lidiar con esas presiones o de sentirme mejor conmigo es la lencería, ya que a ella tenemos asociada una imagen de que es exclusiva para las modelos o para las mujeres ennoviadas o casadas. Pero yo he aprendido que la lencería es para todo tipo de mujeres y que no es solo para mostrarla a un hombre sino para nosotras mismas. La lencería me ha enseñado a sentirme cómoda en mi propia piel, que yo aunque no sea ángel de Victoria Secret también puedo ser sexy. La belleza es algo que va de adentro hacia afuera y aunque no siempre puedo mostrar el bralette divino que tengo debajo, con el solo hecho de saber que lo tengo puesto estoy lista para salir de mi casa a conquistar el mundo un día a la vez.

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