DAMN QUEEN By Nina

Hello my dears, hoy, como siempre, les escribo desde las entrañas.

Pero hoy pasé la fase del despecho y tengo mucho , pero mucho mal genio.

Imagínense que hoy me di cuenta que él se enamoró de mí porque supuestamente no soy como las demás chicas, pero qué mentira tan grande, a mí me gusta la rebeldía, la soberbia y sentirme poderosa. Está bien que nos traten como porcelana -que no te me rompas- , pero otra cosa es que se las crean. Estoy segura que a ninguna persona le gusta sentirse inofensiva.

A mí me gusta la irreverencia y a él las princesas – esas propias de Disney-  que están desesperadas por compañía y protección, y … ¡qué problema tan grande en el que te metiste mi cielo! Porque sin tí me siento más wonderwoman que nunca.

A mí también me gusta ponerme vestiditos insinuadores, pero  de esos que no muestran todo, los jeans ajustados que marquen mi figura y ¡sí! Hay días en los que por mí, hasta andaría desnuda por la calle ¡y que! Es que me amo y ese amor es el que nunca me podrán quitar.

No entiendo cuál es el afán de los hombres de hacernos ver la vida como una competencia por la más recatada y que la ganadora se llevará el premio del hombre perfecto, fiel y amoroso.

Cuando los que más nos critican son los primeros en “portarse mal”, pero he aquí el debate de ¿Qué es portarse mal?…

Imaginemos un mundo en el que por la ropa no nos tachen, ni nos pongan en ninguna categoría, imaginemos un mundo en el que los hombres se sienten orgullosos, pero no dueños de una mujer, porque  nadie es dueño de nadie. Imaginemos un mundo en el que nosotras podamos sentarnos mal y que si se nos ven los calzones, la gente no diga “es que los papás no le enseñaron modales”. Imaginemos un mundo en el que si decimos groserías, no nos dirán que parecemos un macho.

“The most girls” somos groseras, mal educadas para muchos de mente demasiado cerrada, nos quedamos hasta tarde despiertas  celebramos la vida. Pero sobretodo, seguimos siendo mujeres, inteligentes, poderosas, responsables y pues si, estamos locas, pero eso no quiere decir que no merezcamos a alguien a la altura! y no un patán que nos critique y crea que por nuestros pequeñitos, malos hábitos, no podamos estar con él.

¡Por Dios! Que no se les olvide criaturas que no estamos a comienzos del siglo XX. No nos quedemos con las ganas de hacer, ni decir nada. Está bien sufrir un rato, sentirnos frágiles porque somos seres humanos. Pero está prohibido quedarse estancada, se vale sufrir para levantarse más radiante, grosera y loca que nunca.

Beso escandaloso,

-Nina.

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