EL EMPELICULE NO ES TAN MALO By Chloe

Me encanta ser una empeliculada. Empeliculada en el buen sentido, no el de ser una histérica y súper dramática, casi siempre me gano problemas por ello. Me refiero a que me encanta ser una adicta de las películas, a ser la que llega a la universidad cada semana con la reseña de la -o las- película que me vi el fin de semana.

“Muchachos, ya se vieron…” y un silencio incómodo deja la frase en el aire. Definitivamente a veces me siento en el lugar equivocado, porque nadie se ha visto nada. O por lo menos nada que se haya estrenado en las últimas dos semanas o dos meses.

A eso me refería en posts anteriores con que sé manejar mi tiempo, porque no hay fin de semana en el que vea una película nueva. Nueva porque aunque sepa de qué tratan muchas de ellas, no las habré visto, entonces son desconocidas para mí.

Ya sea en pantalla grande con películas muy nuevas, o desde la comodidad de la sala de televisión, en Netflix, viendo algunas estrenadas hace años, porque yo las veo todas. No me limito no discrimino entre géneros, veo desde películas de chicas (mis favoritas), pasando por las de historia y aventura, las nominadas al Oscar, algunas independientes, hasta llegar a las de acción. Pero confieso que no tolero el terror, es la verdad, y no porque me den miedo, es porque por lo general son tramas muy ridículas.

He visto desde las más viejas como “Lo que el viento se llevó”, “Psicosis”, “Las Nieves del Kilimanjaro”, hasta varias que se estrenaron hace poco: “La momia”, “Jefe en pañales” y “Lion”. Ya les dije, no discrimino ente géneros.

Ustedes en serio no se imaginan lo que me generan las películas. Para mí son inspiración, son ese momento en el que estoy en paz con todo y me sumerjo en un mundo completamente diferente con cada cambio de largometraje. Las películas son arte y así haya muchas que se consideren “malas”, es lo que alguien (el director, guionista, o el de la idea original), quiso expresar, llevar al mundo su creación, así como los demás artistas, cantantes, escritores… Así como yo.

Fuera de eso, me sé el nombre de casi todos los actores, directores, algunos productores y un par de músicos. Pregunta en qué más ha actuado ese actor que tienes en mente y te lo diré sin tener que googlearlo. Reconocería el director de una película por el estilo de la imagen, el reparto y hasta la temática. No quiero alardear, pero me sorprende esa capacidad de almacenamiento a la hora de ver películas.

Quería contarles un poco acerca de lo que siento por las películas. Para mí, es como leer, te sumerges en una historia donde hay algunos personajes con los que te puedes identificar. Yo muchas veces me siento salida de una película, o de varias. Siento que me parezco a muchos personajes, incluso en ciertos momentos tengo tantas referencias a ellas que me sorprende, puedo ser otro personaje.

Hay que aclarar que en ningún momento aseguro ser una experta en el tema del cine. Eso es una carrera que podría estudiar algún día, pero todo lo que sé es más sobre lo que se ve, ningún aspecto técnico. Sé de actores y directores porque me gusta investigar y saber en qué más ha actuado este o aquel, y qué más ha dirigido ese otro. Me gusta saber de dónde vino la idea original de la película y datos curiosos sobre ella, pero porque me genera curiosidad. Es, como dicen todos los profesores, “esas ganas de querer saber más allá e investigar de lo que me gusta”

 

1 Comments

  1. ¿Cuál es tu top 10 de películas?

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