No Soy Un Perro By Lennie

El tema de hoy no tiene nada que ver con amor, moda o amigas. Pero si tiene que ver con nosotras mismas y nuestra vida diaria. ¿Cuántas de nosotras no sufre cada que tiene que caminar de un lado a otro? Yo creo que la mayoría. No es porque nos dé pereza caminar y prefiramos usar nuestro carro, sino porque hoy en día no podemos caminar a ningún lado sin que nos acosen. Caminar así sea media cuadra para muchas de nosotras es un infierno porque no es sino que nos pase un tipo al lado que nos mire de arriba a abajo y nos haga un comentario vulgar y enfermo para que no queramos volver a pasar nunca más por esa calle.

Yo creo que el acoso verbal es un tema del cual se debe hablar y sobre el cual se debe hacer algo. Cuando a mí me dicen algo en la calle yo soy incapaz de morderme la lengua y aguantarme los comentarios. Inmediatamente los insulto inteligentemente, ellos se quedan confundidos para luego decir cosas como “¿Ay por qué tan brava bebé?” o incluso me insultan  y se indignan. Es como si al nosotras reaccionar les estuviéramos quitando una especie de derecho a faltarnos el respeto. El viernes una amiga y yo salimos en la noche, estábamos de fiesta y decidimos ir a comer algo. Creo que no habíamos caminado tres pasos y ya habían comenzado las miradas, los silbidos y algunos taxis y carros nos pitaban al pasar. Ahora no faltan las personas que digan que “¿cómo se nos ocurre caminar solas en la noche?” “Es porque iban de falda, quién las manda”. Son esa clase de comentarios y reacciones las que hacen que el acoso verbal sea algo normal, de lo cual nosotras nos deberíamos reír o simplemente aprender que no nos podemos poner una falda porque si lo hacemos nos van a acosar.

Cuando llego a mi casa a quejarme de estas cosas, me hierve la sangre que me digan “no le pare bolas” “Eso es muy normal, mejor no decirles nada”. Creo que nosotras como mujeres nos tenemos que hacer respetar porque por más que mucha gente nos diga piropos de obrero mañés en la calle eso no hace que sea correcto. A mí me gustaría saber qué tan efectivo es eso de lanzar piropos a quién no lo busca. ¿Cuántas personas han encontrado el amor de sus vidas acosándolo en la calle? La respuesta me imagino que es ninguna. Acosarnos a nosotras no va a hacer que inmediatamente los queramos conocer, hablar con ustedes o tan siquiera arrimarnos. Antes el efecto es todo lo contrario. Nosotras no somos perros para que nos silben, no somos mercancía en exposición para que nos califiquen y sobre todo por el hecho de estar usando una falda o estar caminando en la noche no significa que merecemos que nos falten el respeto o que lo estemos buscando.

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