Me enamoré una y mil veces By Lennie

Hoy les quiero hablar de amor, pero no del amor que sentimos al ver a una persona especial, sino del amor que sentimos cuando llegamos a un sitio nuevo y no podemos evitar enamorarnos de él.

Esos lugares están en todas partes esperando a ser descubiertos y una vez lo hacemos, es como si hubiéramos llegado a nuestro segundo hogar. Hablo de ciudades, países, sitios específicos con los cuales nos identificamos y nos sentimos a gusto, lugares llenos de magia e historias que contar.

Hoy les quiero hablar de Madrid.

Una ciudad llena de vida, llena de colores y sobre todo llena de aventuras.

Mi relación con esta ciudad empieza desde hace mucho. Desde el primer día me sentí en un sueño; los edificios, las calles, las plazas todo era de película. El sentarme en una terraza pedir un tinto de verano y leer un libro era mi actividad favorita. Además de alimentar la barriga alimentaba el ojo, porque nueve de cada diez hombres eran espectaculares y me quería casar con todos. Caminar por la Calle Serrano y perderme en la infinidad de vitrinas lujosas y elegantes, visitar el Mercado de San Miguel y comer como si no hubiera un mañana eran parte de mi actividad diaria. Reemplacé el Mc Donald’s por 100 Montaditos en especial los miércoles y los domingos donde todo el menú era a un euro. Fue desde ese primer momento en que supe que Madrid era la ciudad para mí.

Hubo lugares que me robaron el corazón; entre ellos la Puerta de Alcalá.  Una estructura hecha en piedra que ha resistido el paso del tiempo y los distintos movimientos arquitectónicos y ha permanecido allí intacta y magnífica. En aquel sitio recuerdo dos momentos bastante especiales, sacados de una película romántica y ambos tienen que ver con la misma persona. Para mí la Puerta de Alcalá es un lugar de reencuentros en donde se unen pasado y futuro para crear un breve pero hermoso presente.

Tenemos también el célebre Parque del Retiro el cual en todas las estaciones del año tiene un encanto insuperable. Sus jardines, sus fuentes y sus caminos llevan a lugares inesperados. He ido al Retiro muchas veces y siempre que voy me encuentro con algo nuevo. Una vez me encontré con el Palacio de Cristal, lleno de luz y arte. Esta vez con muy buena compañía descubrí unos jardines en los cuales las columnas estaban envueltas en enredaderas, pavos reales se paseaban de un lado a otro y las flores rodeaban cada esquina.

Pasearte con una amiga, con la cabeza ligera debido al vino, comer churros con chocolate, tapear, bailar y el solo hecho de caminar en una ciudad tan llena de vida es una experiencia que vale la pena vivir. Madrid tiene cierta magia que te hace querer volver. Tiene una energía inigualable; tienes la oportunidad de vivir el arte en cada esquina, la oferta gastronómica es infinita pero lo que verdaderamente enamora una y mil veces es la gente. De no ser por las personas que viven allí la mitad de las historias que tengo no valdría la pena contarlas.

1 Comments

  1. Im obliged for the blog.Really looking forward to read more. Really Cool.

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